depresión navideña
Navidad est l’une des fêtes les plus célébrées à travers le monde. Dans les villes, scintillent les lumières, alors que partout résonnent des chants joyeux. Les maisons et commerces prennent un air de fête, les sapins s’illuminent, les couronnes et guirlandes ornent les devantures des demeures. Dans les foyers, y règne une certaine fébrilité, et les préparatifs vont bon train. On s’active autour de la cuisinière, on s’ingénie à trouver des cadeaux, et les enfants espèrent la venue du Papá Noel. Mais tous ne sont pas dans cette ambiance festive. Si pour certains Noël est synonyme de réjouissances, de joie, et de regroupements familiaux, pour d’autres, il est un élément déclencheur de déprime ou de rechutes de dépression.
La tristeza invade las almas solitarias y afloran los pensamientos suicidas. Las familias rotas, el duelo, la pérdida del trabajo, el divorcio y la soledad contribuyen en gran medida a este estado depresivo. Cada año, con la llegada de la Navidad, observamos un aumento en el número de depresiones y suicidios, hasta cierto punto. Sin embargo, cabe destacar que la disminución de la luz contribuye a la melancolía invernal, y aunque no es la única culpable, esta depresión, sumada a las celebraciones de fin de año, no hace más que aumentar.
Los conflictos familiares y los viejos rencores también influyen significativamente en la tristeza navideña. En lugar de asistir a las reuniones familiares, algunos prefieren aislarse y reflexionar. Y para quienes ya no tienen familiares a quienes visitar, la tristeza es aún más profunda. El simple hecho de presenciar escenas de reencuentros o ver a los transeúntes saludarse en la calle acentúa esta sensación de depresión.
Para combatir la tristeza y la depresión, se recomienda encarecidamente no pasar la Navidad solos. Es probable que vecinos, amigos y asociaciones de vecinos organicen una pequeña fiesta de Nochebuena a la que puedan asistir las personas solitarias. Dar regalos y participar en los preparativos también puede ayudar a combatir la tristeza. Y cuando el presupuesto lo permite, escaparse al sur, tomarse unas vacaciones o ir a esquiar son soluciones para combatir la tristeza navideña.
