Leyendas: Orígenes del Tronco de Navidad
Ce gâteau délicieux, la bûche de Navidad, remonte à une très ancienne coutume qui existait dans plusieurs pays d’Europe, vers la fin de la période médiévale. En effet, on plaçait dans l’âtre une bûche qui devait brûler constamment du 24 décembre jusqu’au Nouvel An. Ce geste s’apparentait aux célébrations païennes dédiées au solstice d’hiver
On devait couper une large bûche de bois dur ou même une souche complète provenant, idéalement, d’un arbre fruitier de son jardin. Ladite bûche devait avoir été prélevée avant que le soleil ne se lève. On la décorait de rubans avant de l’installer dans le foyer.
En Francia, la cantidad de leña que se colocaba en el hogar debía corresponder al número de personas que vivían en la casa. El cabeza de familia bendecía el hogar con agua salada o, a veces, con un poco de vino.
Como la tradición dictaba que el tronco no debía tocarse con tal instrumento, debía manipularse con las manos... con sumo cuidado. Si el fuego producía chispas, significaba que la cosecha del verano siguiente sería buena. Si aparecían siluetas en las paredes, se creía que algún miembro de la familia moriría ese año.
Las cenizas se conservaban siempre para elaborar ciertos ungüentos para tratar determinadas patologías, fertilizar la tierra y alejar las tormentas.
Es en honor a este ritual que el tronco de Navidad se ha transformado, con el tiempo, en un sabroso postre que se dice fue creado por un pastelero francés en 1945.

